Lunes may 21

Huele a Vaca Muerta

Viernes, 20 abril 2012 09:12

Esta semana ha culminado el conflicto que mantenían Repsol-YPF y el gobierno argentino con la expropiación-nacionalización de  YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), filial de Repsol.

La historia comenzó en 1999, cuando Repsol compró el 97,81% de YPF al privatizar la compañía el gobierno argentino, llegando al actual 57% accionarial tras diversas desinversiones realizadas durante 2008.

En noviembre de 2011, Repsol anuncia “el mayor descubrimiento de petróleo” de su historia en el área de Vaca Muerta, en el suroeste de Argentina , el tercer yacimiento de hidrocarburos no convencionales más grande del planeta (22.807 millones de barriles de petróleo -con un valor de mercado estimado superior a los 250.000 millones de dólares-) y Vaca Muerta huele a mucho dinero….si bien actualmente, sin explotar Vaca Muerta, YPF es el principal contribuidor fiscal en Argentina (6.400 millones de dólares en 2011) y uno de los mayores generadores de empleo (14.000 puestos directos y 32.000 indirectos), para Repsol, en 2011 ha representado el 21% de su beneficio neto.

El conflicto iba subiendo de tono pero nadie se creía los rumores de una posible nacionalización de YPF, durante el presente año ya se habían dado diferentes desencuentros, por un lado el gobierno argentino empezó a presionar a YPF, denuncias por abuso de posición dominante, suspensiones de programas de incentivos económicos a las petroleras , investigaciones sobre la evolución de la cotización de YPF en la bolsa argentina, órdenes de bajar el precio del combustible para los aviones, retirada de licencias en las provincia de Mendoza, Salta, Río Negro, Neuquén, y posteriormente Santa Cruz, peticiones de reinvertir las ganancias para aumentar la producción de combustibles y reducir la importación de los mismos, por el otro, Repsol incrementaba el dividendo en un 35% en los dos últimos años (acción opuesta a las necesidades de capital para poder explotar Vaca Muerta)…

La nacionalización (según el proyecto de ley del gobierno argentino) consiste en la adquisición por parte del gobierno argentino del control de YPF (51%) a través, exclusivamente, de restar ese 51% al paquete accionarial de Repsol (57%).

El resto de accionistas no sufren merma alguna (si bien la acción YPF ha caído más de un 45% desde hace un año, inicio de las hostilidades) y el capital flotante (la parte que cotiza en bolsa) seguirá sin variación (17%).

Varias y muy dispares las interpretaciones a la nacionalización argentina, desde una acción populista del gobierno argentino para desviar la atención de la situación económica del país (la contracción económica mundial también está afectando a Argentina, un país con un crecimiento del 11% en 2011, espera una ralentización de su crecimiento hasta el 3,4% para 2012. Las presiones políticas y sociales están aumentando para el actual gobierno, terminada la política de subsidios y con un 44% de la población rozando la pobreza, la disminución recaudatoria limita las ayudas sociales, aumentando el descontento popular), hasta una decisión económica (-equilibrio de su balanza de pagos, a través de sus importaciones-. Las importaciones energéticas del país ya ascienden a 14.000 millones de dólares (10.600 millones de euros), con la adquisición “gratuita” de YPF el gobierno argentino buscaba la forma de evitar lanzar una OPA de compra sobre el 100% de YPF (actuación “normal” dentro del mundo de compras corporativas y a lo que estaba obligado estatutariamente en caso de hacerse con más del 15% de acciones), así declarando de interés público a YPF evita el desembolso económico y toma una posición de control (51%) sobre YPF y por extensión sobre el yacimiento de Vaca Muerta. El gobierno argentino acusa a Repsol YPF de no invertir en el país, provocando un incremento de las importaciones (mientras el consumo de petróleo del país ha subido un 38% y un 25% del gas (2003-2010) la producción petrolífera del país ha caído un 12%  en el mismo periodo y la de gas ha subido un 2,3%). Además la economía de diferentes regiones depende casi exclusivamente del petróleo y gas, por lo que esta falta de  producción esta deprimiendo sus economías).

Por su parte, Repsol se defiende argumentando que en 2011 había aumentado sus inversiones en Argentina un 50 por ciento hasta alcanzar el récord de 13.300 millones de pesos (3.057 millones de dólares, 2.330 millones de euros).

Respecto a la valoración de YPF, Repsol (va  a demandar al gobierno argentino por la nacionalización) manifiesta que en el acuerdo de compra de YPF de 1999 se estipulaba la valoración del 100% del capital de la compañía, 18.300 millones de dólares, así que el 57,4% en manos de Repsol valdría unos 8 mil millones de euros, sin incluir el yacimiento de Vaca Muerta, estimando su aportación en otros 14 mil millones de dólares, a lo que el gobierno argentino responde que no van a abonar nada.

El precio final de la expropiación lo fijará el Tribunal argentino de Tasaciones, asesorado por el propio Gobierno argentino, si bien ante la más que probable falta de acuerdo en la valoración será finalmente un organismo internacional, muy probablemente el Tribunal de Arbitraje del Banco Mundial (BM), el que decidirá sobre la demanda y su presidente, Zoellick, se ha manifestado contrario a la acción tomada por el gobierno argentino “creo que es un síntoma que tenemos que vigilar porque bajo la presión de la crisis económica, los países responderán con más populismo, con más proteccionismo..creo que está mal hacer eso”.

El gobierno español, finalmente, ha conseguido numerosos apoyos internacionales contra la actuación argentina, así el FMI, BM, EEUU, Reino Unido y otros países del G20 han criticado la acción.

También se han plasmado las primeras represalias, el gobierno español ha decidido reducir las relaciones internacionales con Argentina, limitando las importaciones de biodiésel (750 millones en el 2011), por su parte la UE ha aprobado, con una amplia mayoría, emprender un estudio para disminuir las ventajas arancelarias que tienen las importaciones argentinas.

Esperemos que la expropiación se pueda llevar por el buen camino y puedan llegar a un acuerdo…de no ser así, ambos saldrán perjudicados (el  comercio internacional amplia las posibilidades de consumo para los  países que comercian, al comprar exteriormente algo más barato que lo que se produce interiormente se liberan recursos para comprar otros bienes,  cuando el flujo internacional se contrae ambos pierden, la caída de las exportaciones será igual a la caída de las importaciones….las ganancias del comercio internacional son para ambos).

Pero mucho me temo, que el mal para Argentina ya está hecho… aun arreglando las relaciones comerciales entre ambos países, la desconfianza jurídica generada entre la comunidad inversora internacional por estas medidas nacionalizadoras conlleva salidas de inversiones y a medio plazo, aislamiento internacional y empobrecimiento (las condiciones básicas para estimular el crecimiento de un país tienen que ser creadas por los gobiernos, para que se produzcan inversiones en un país una de las premisas fundamentales es garantizar la propiedad, el no garantizar los derechos de propiedad aisla internacionalmente y lleva al país a la ruina económica).